Château de Laplanque
Una finca familiar viva, desde 1350.
Una historia de familia
El Castillo de Laplanque fue construido alrededor de 1350 y lo lleva la familia Roques-Rogery desde hace casi siete siglos — a través de guerras, de la Revolución francesa y de los largos siglos más serenos entre ellas. Durante la Segunda Guerra Mundial, más de seiscientos miembros de la Resistencia francesa hallaron aquí refugio.
La caza ha formado parte de la vida de la finca desde los primeros días. Hoy el castillo recibe cada temporada a un pequeño número de huéspedes — nunca una multitud, nunca un hotel. Se duerme donde duerme la familia. Se come a la mesa de la familia. Se caza en las tierras de la familia.
Es, quizá, uno de los raros castillos franceses donde la palabra «casa» todavía tiene pleno sentido.
Aquí se siente que es la finca quien lo recibe — no al revés.
Salas con más memoria que la nuestra
Habitaciones con baño privado, una biblioteca que guarda sus secretos desde hace generaciones, comedores hechos para las veladas largas, y la histórica Charmille — un túnel verde de carpes donde la familia camina desde hace siglos.
La tierra empieza donde termina el patio.— La Tierra
Bosque, cresta y río
Más allá del patio, la finca se abre a un valle moldeado por bosques de roble y castaño, afloramientos calizos, ríos estrechos y un terreno escarpado y rocoso que alberga algunos de los mayores trofeos de ciervo, muflón y gamo de Europa. El rececho y los puestos altos son la regla. Las batidas y jornadas a medida se organizan a petición.
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La caza en Laplanque se hace por solicitud, en grupo reducido.
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